Recorriendo en bicicleta las montañas del oriente antioqueño
El biciturismo, o turismo en bicicleta, toma más fuerza día tras día entre los adultos jóvenes, quienes buscan no solo retomar actividades físicas saludables, sino disfrutar del aire libre y recuperar un poco el tiempo perdido detrás de un escritorio o un mostrador.
El oriente antioqueño es un fiel reflejo de ello y por eso cada fin de semana se pueden ver cientos de personas por las vías principales de la subregión o incluso en medio de las más agrestes montañas e imponentes rieles que desafían al más consagrado de los pedalistas amateur.
Desde hace unos meses decidí unirme a esta afición para conocer pueblos en bici, divisar paisajes increíbles, llegar a parajes naturales únicos y hacer parte de una familia de gomosos por las bielas, la naturaleza y el pantano, algo que abunda en La Ceja, pues es tal vez el municipio más bicicletero de Colombia. Allí durante cada mes de agosto se celebran las tradicionales Fiestas del Toldo, las Bicicletas y las Flores.

Lo primero fue comprar una bicicleta adecuada, en mi caso una GW con una buena relación y suspensión, eso sí no muy costosa, pero este mundo es gigante y las opciones son muchas, y las hay para todos los bolsillos. Algunas de las marcas más conocidas son Scott, Specialized y Giant, pero algunas con precios que en ocasiones superan el valor de una moto o un vehículo.
El primer pueblo que pude visitar mientras cogía ritmo e iba mejorando mis condiciones para “subir montañas” fue El Carmen de Viboral, famoso por sus hermosas vajillas y cerámicas hechas a mano, hasta donde cada fin de semana llegan decenas de ciclistas, en especial de los que disfrutan del Mountain Bike o MTB, y quienes se reúnen a tomar un café y recargar energía en la plaza o parque principal. La ruta en total suma 34 kms de ida y vuelta desde La Ceja y aunque es plana, cuenta con tres pendientes no muy pronunciadas en cada tramo.
El segundo destino un par de semanas después fue La Unión, un municipio papero por excelencia, y muy conocido por su puerto de segunda categoría, pues para llegar desde La Ceja es necesario recorrer 15 kms, ocho de ellos en un continuo ascenso para llegar al Alto de La Unión. Esta es tal vez una de las rutas preferidas de los ciclistas, que en un domingo tranquilamente pueden superar el millar de aficionados.

Montebello, pueblo que divide el oriente de Antioquia con el Suroeste, fue otro destino de quienes decidimos puebliar en bicicleta desde La Ceja. Un recorrido de un poco más de 70 kms de ida y regreso. Allí nos recibió su pequeño parque en el que se reunen cada domingo muchos de sus habitantes. Las vistas, como en la mayoría de nuestras rodadas por las vías secundarias y terciarias de la región, son simplemente espectaculares y vale la pena el esfuerzo físico para poder apreciarlas.
Ya con un poco más de fuerza en las piernas, logré llegar hasta Abejorral, que dista de La Ceja 44 kms con muchos altibajos, bien llamados por algunos quiebrapiernas. Allí además de su bella arquitectura, se pueden visitar algunas cascadas y charcos cercanos.

Otro reto, un poco mayor por la distancia fue Sonsón. Una jornada de 12 horas para recorrer 140 kms (70 de ida y 70 de regreso), para tomarse un buen café, disfrutar de hermosas vistas panorámicas y deleitarse con su excelente gastronomía.
Pero esto va más allá de números con los que se miden los cientos de kilómetros recorridos, los metros de desnivel, la cadencia del pedaleo, las calorías perdidas y los litros de sudor e hidratante de cada “rodada”. El “turismo en bicicleta” es una forma diferente de conocer tu ciudad, región y/o país, de apoyar esos pequeños negocios donde puedes desayunar o almorzar, pero sobre todo es una excelente manera de conocer personas que disfrutan como tú, de recorrer y viajar por Colombia.
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